Durante años se pensó que el cerebro era el único responsable del sueño, pero hoy sabemos que el intestino tiene un papel clave.
El eje intestino-cerebro-microbiota es una red bidireccional de comunicación entre el sistema nervioso central, el sistema digestivo y los billones de microorganismos intestinales que habitan en el cuerpo humano.
El intestino produce más del 90 % de la serotonina, neurotransmisor que regula el estado de ánimo y el ciclo sueño-vigilia. En otras palabras, alteraciones en la microbiota pueden afectar su síntesis y, por tanto, provocar insomnio o somnolencia diurna.
Por ello, el sistema digestivo es llamado como "el segundo sistema nervioso". En Sumédico te contamos todos los detalles sobre esta curiosa relación.
¿Cómo afecta la microbiota intestinal a los trastornos del sueño?
De acuerdo a un estudio científico publicado en Genomic Press, "Esta red de comunicación bidireccional entre el intestino y el sistema nervioso central afecta directa e indirectamente a la regulación del sueño. Las alteraciones en la composición de la microbiota intestinal están estrechamente relacionadas con los trastornos del sueño, y se han observado alteraciones en el eje microbiota-intestino-cerebro en varios trastornos del sueño y enfermedades con trastornos del sueño comórbidos".
Otros estudios analizados han mostrado que la composición de la microbiota intestinal puede modificar la calidad y cantidad del sueño. Las bacterias intestinales influyen en la producción de neurotransmisores como dopamina y melatonina, sustancias esenciales para la regulación del descanso.
Cuando existe desequilibrio de la microbiota puede observarse signos de:
Menor duración del sueño profundo
Mayor fragmentación del sueño
Incremento de la fatiga y el estrés
Además, una mala calidad del sueño, a su vez, afecta negativamente la microbiota, generando un círculo vicioso entre insomnio y alteraciones intestinales.
La alimentación es uno de los factores más importantes para mantener una microbiota equilibrada. Una dieta rica en fibra, frutas, verduras y alimentos fermentados promueve bacterias beneficiosas que favorecen el bienestar mental y el descanso nocturno.
Por el contrario, las dietas ricas en grasas saturadas, azúcares y alimentos ultraprocesados pueden alterar la microbiota y aumentar el riesgo de trastornos del sueño y ansiedad.
¿Cómo cuidar el eje intestino-cerebro para dormir mejor?
Las siguientes acciones pueden lograr a equilibrar el cuerpo y el ciclo sueño-vigilia:
Dormir y despertar a la misma hora todos los días
Consumir alimentos ricos en fibra y probióticos naturales
Reducir el estrés mediante respiración, meditación o actividad física moderada
Evitar alcohol, cafeína y pantallas antes de dormir para poder conciliar el sueño
Recuerda que debes consultar al médico o nutriólogo en caso de trastornos digestivos o del sueño persistentes.
Las interacciones entre el cerebro, el intestino y la microbiota son esenciales para mantener un sueño saludable. Cuidar el equilibrio intestinal no solo mejora la digestión, sino también el descanso, el estado de ánimo y el bienestar general. La ciencia demuestra que dormir bien empieza también en el intestino.